¡Podemos!

Josebe Egia

Sakineh Mohammadi Ashtiani está presa desde 2005. En mayo de 2006 fue condenada a recibir 99 latigazos por mantener una «relación ilícita» con dos hombres. Con posterioridad, fue declarada culpable de tener una «relación extramatrimonial», aún cuando no tenía marido, y condenada a morir por lapidación.

En el juicio, dos de los cinco jueces del tribunal la declararon inocente por falta de pruebas. Sin embargo, los otros tres, incluido el presidente del tribunal, la declararon culpable basándose en el «conocimiento del juez», un principio de la legislación iraní que permite a los jueces adoptar una decisión en relación con la culpabilidad de la persona acusada, aun en ausencia de pruebas claras o concluyentes.

La lapidación es de las muertes más horribles que se pueda imaginar. El proceso está descrito, con toda la frialdad de los textos legales, en los artículos 98 al 107 del Código Penal iraní. En primer lugar, se entierra en un agujero a la persona condenada, «hasta la cintura» si es un hombre y «hasta por encima de los senos» en el caso de las mujeres, según estipula el artículo 102. Es evidente que es más fácil escapar del agujero en el primer caso, extremo que garantiza el perdón si no hubiera testigos (artículo 103). También se determina (artículo 104) que «las piedras no pueden ser tan grandes como para que maten a la víctima al primer o segundo golpe, pero tampoco tan pequeñas que no puedan ser llamadas piedras».

El Tribunal Supremo confirmó la condena de muerte el 27 de mayo de 2007. Su indulto depende de la decisión de la Comisión de Amnistía e Indulto, que ya se lo ha negado dos veces. El 8 de julio el gobierno iraní emitió un comunicado en el que se informaba que Sakineh no sería lapidada, pero sigue corriendo el riesgo de ser ejecutada. El método de ejecución más usual en Irán es el ahorcamiento. Como en el caso de Amina Lawal, la mujer nigeriana a la que se consiguió salvar de la lapidación por la presión internacional, podemos lograr lo mismo con Sakineh Mohammadi Ashtiani. Nuestra acción sigue siendo importante. Basta entrar y en la siguiente página y firmar: http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/iran-lapidacion-mujer/

Podemos, también. desenmascarar, una vez más, la hipocresía del gobierno español y su sucursal en la CAPV. El del Estado, concediendo papeles, casa y alimentos a los disidentes cubanos -algunos de ellos con actividades que este estado consideraría terroristas- y a sus familias. ¿Por qué no hacen lo mismo con los saharauis que escapan de la represión y brutalidad del régimen «hermano» marroquí? Ver http://poemariosaharalibre.blogspot.com ¡Ay, los intereses económicos!

Lakua dice que 93 mujeres han abortado legalmente en la CAPV desde el 5 de julio, eso sí, en centros privados a donde Osakidetza las deriva. ¡Hecha la ley, hecha la trampa! Podemos echar a esta gente de los gobiernos. Sólo hace falta que las fuerzas soberanistas y de izquierdas formemos un bloque donde la unión haga la fuerza. ¡En ello estamos!

Fuente: Gara

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